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¿Funciona la lista blanca de aplicaciones?

¿Qué es la lista blanca de aplicaciones?

La lista blanca de aplicaciones es un concepto en el que se dispone de una lista de programas a los que se les permite operar, y todo lo demás no puede funcionar.

Las tecnologías de lista blanca de aplicaciones más avanzadas combinarán algún tipo de lógica de origen y destino. Por ejemplo, una lista blanca de aplicaciones puede indicar: “El Bloc de notas de Windows tiene permitido acceder a la carpeta de Impuestos en mi escritorio, pero Microsoft Word no.”

Analizaremos esto con mayor detalle, pero, de forma genérica, las estrategias defensivas de lista blanca de aplicaciones dependen fuertemente de estas dos variables:

  1. Los atacantes aceptan seguir las reglas que usted ha establecido con respecto a su herramienta de ciberseguridad de lista blanca de aplicaciones.

  2. Su entorno es muy pequeño, con pocas aplicaciones que se mantienen bastante estables y sin exploits.

Inconvenientes de las tecnologías de lista blanca de aplicaciones

Complejidad

Las redes de TI son como organismos complejos

Incluso las redes de TI pequeñas son entidades en constante cambio, con una infinidad de comportamientos. Los usuarios agregan y eliminan aplicaciones de manera constante. Los módulos dentro de las aplicaciones son añadidos y eliminados constantemente por los creadores de los programas, especialmente durante las actualizaciones. Por último, los comportamientos de las aplicaciones, además de los cambios en el código que resultan en cambios de comportamiento, son utilizados de diferentes maneras por distintos usuarios en distintos momentos. Ahora imagine el equipo que tendría que encargarse de rastrear esto constantemente, y los tickets de la mesa de ayuda de TI que tendrían que llegar de forma continua.

En términos realistas, el único entorno de TI estable es aquel impulsado por quioscos, en los que los programas se instalan sin la posibilidad de actualizarse, añadirse o eliminarse, y a los usuarios se les permite realizar de forma restringida solo una o dos funciones. Tal vez un quiosco para impresión de fotos o algo similar. En ese caso, la lista blanca de aplicaciones solo necesitaría actualizarse cada vez que se actualice la terminal del quiosco, quizás dos veces al año.

Listas blancas de aplicaciones más avanzadas significan mayor complejidad

Las listas blancas de aplicaciones más simples simplemente contienen listas de programas cuya existencia está permitida en el sistema de un usuario.

Esto en sí mismo puede ser difícil de gestionar, pero da lugar a una variedad de posibles mejoras.

Por ejemplo, solo porque el departamento de nómina tiene una aplicación para interactuar con el sistema de pago de sueldos de la empresa, ¿no debería existir un conjunto de reglas separado para el equipo del almacén, que tiene aplicaciones diferentes (no relacionadas con nómina)?

Por lo tanto, las mejoras relacionadas con qué divisiones o usuarios pueden ejecutar qué aplicaciones son una mejora obvia. Una mejora que ahora ha creado complejidad adicional, además de simplemente rastrear el número, tipo y versiones de los programas en su red.

Ahora, supongamos que necesitamos otro conjunto de mejoras: necesitamos decidir qué usuario tiene acceso a qué aplicación, para qué conjunto de datos.

Eso también tiene todo el sentido, ¿verdad? Usted no quiere que su equipo de almacén tenga acceso a los registros de RR. HH., y es probable que el equipo de RR. HH. no necesite acceso a los datos operativos del equipo de entregas del almacén.

Ese es un conjunto de combinaciones ridículamente complejo de rastrear, ahora que las ubicaciones de los datos se han añadido como una variable.

Entonces, con cada mejora necesaria para que las tecnologías de lista blanca de aplicaciones sean eficaces, la gestión, configuración y el soporte continuo (podría decirse que interminable y siempre en aumento) necesario para mantenerla funcional hace que la tecnología resulte inutilizable. El resultado, normalmente, es que se otorga acceso a grandes grupos de usuarios sobre grandes grupos de aplicaciones, y probablemente a casi todos los datos. Es decir, una configuración casi inútil de la tecnología, porque ninguna empresa cuenta con los recursos para mantenerla adecuadamente gestionada.

Las aplicaciones interactúan entre sí

Es común en los sistemas operativos modernos que las aplicaciones interactúen con otras aplicaciones. A veces, la interacción se debe a una integración entre dos aplicaciones que mejora la experiencia del usuario, como cuando un documento de Word abre Microsoft Photos. En otras ocasiones (esto es muy común), existen llamadas entre programas que se realizan de una manera que suele ser invisible para el usuario final.